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lunes, 15 de septiembre de 2025

LA FE


Uno de los grandes "baches" en el que se debate la vida contemporánea y que paulatinamente está ingresando al camino del adormecimiento, es la FE. Palabra cargada de magia que es invocada, pensada o descada a diario en el corazón de gente de todas las condiciones y latitudes. Quizás su verdadero sentido se ha ido oscureciendo en el corazón de las nuevas generaciones, apegadas a "vivir intensamente el aquí y ahora", adictos al internet y a las respuestas de la tecnología y su desarrollo vertiginoso. Pero la humanidad se resiste a que salga de su vida porque desde siempre la ha considerado como un soporte fundamental para la interpretación, el entendimiento y la vivencia de los múltiples, y a veces paradójicos acontecimientos y sucesos personales, sociales y planetarios que desde siempre han cohabitado el camino de la humanidad.

Remontarse a los albores de la religión cristiana es entender un poco las implicaciones y efectos de la esquiva fe. Basta con leer a los historiadores de los primeros siglos (Josefo, siglo I, d C), narrando el paso sacrificado de los primeros cristianos por el circo romano, al ser devorados por las fieras hambrientas, que en medio de una "fiesta morbosa" producida por la sangre que manchaba de escarlata su correr sobre la arena, al envestir de muerte a los condenados cristianos al ingresar al ruedo arenoso, mientras dejaban salir de sus labios y corazones sus cánticos de alabanzas a su Señor. Lo único que los pérfidos romanos les pedían a sus condenados para ser librados de tan cruel muerte, era la apostasía de su fe, nacida de la fresca vivencia de Jesucristo hacia tan solo unas cuantas centurias.


Pero uno a uno decidió entregarse a las fauces de las fieras, levantaban sus manos en oración y con sus rostros sonrientes que lentamente se iban apagando en medio de aquella criminal diversión.


Para este momento, siglo XXI, aquellas entregas heroicas quizás pueden rayar entre la locura y la insensatez, el entregar sus vidas, por alguien a quien ni siquiera conocieron; tan sólo escucharon algunas enseñanzas que tal vez, familiares lejanos o conocidos que a su vez, oyeron de otros, del liderazgo y prodigios milagrosos de Jesús, que posiblemente lo escucharon alguna vez a la orillas del Tiberiades, o quizás comieron de los panes y peces milagrosamente multiplicados aquella tarde, sentados a la falda de la montaña, escuchando el mensaje revolucionario de las bienaventuranzas...


Solamente la fe profunda pudo mantener sus pasos firmes y desfilar en el tenebroso circo, preámbulo del martirio colectivo. ¿Hoy, cuántos cristianos darian su sangre por defender su credo? Quizás sobrarían dedos de la mano. Veinte siglos de cristiandad han enfriado la valentía y firmeza de las creencias y su fe. Evangelios, escritos, encíclicas y hasta la tradición no han sido suficientes. Algo faltó: la vivencia. El sentir de cerca la cruz, ha marcado definitivamente la gran diferencia entre los primeros cristianos y los de hoy. Los primeros cristianos al estar íntimamente unidos, en su vida cotidiana con las prácticas de la fe, les infundio un carácter tan sólido, que sus vidas alimentadas por su FE, marcharon de la mano hasta el final de sus días. Hoy, marchan por senderos paralelos que solamente se tocan en momentos críticos de la existencia.

Esa fe avasalladora, con el transcurrir de los tiempos, fue sufriendo mutaciones y cambios en su genética y legado, que hacen parte hoy día de la indiferencia tolerante y permisiva de su credo, que vemos en buena parte de los creyentes católicos contemporáneos, frente a problemas tan agudos como la injusticia social reinante en los países pobres. Uno de los más funestos productos venidos de la dicha tibia actitud, es haber presenciado en silencio, como se incrementaba el número de congéneres explotados, hambrientos e ignorantes.


Otro factor influyente en este proceso de corresponsabilidad compartida entre los estamentos de la sociedad, ha sido la mal entendida y enseñada "resignación terrenal y la esperanza en la vida celestial". Dichas predicas han participado del retraso de la evolución natural de los cambios sociales que necesitan con urgencia nuestras comunidades subdesarrolladas. La fe anidada "en el estómago vacio", tergiverso las cartas de navegación de nuestra sociedad creyente. La resignación, escudo defensivo, asumido por fragmentos de pensadores y jerarcas de la Iglesia, ante la injusticia social, han permitido durante centurias que los "males sociales" permanezcan impávidos en seno del desarrollo de las naciones pobres, engendrando infinidad de hijos nefastos, como la desnutrición, la ignorancia y la explotación...; todos ellos sufridos por los más necesitados, los predilectos de Jesús ...


Además, el tipo de "tolerancia" enseñada por la Iglesia, sin pretenderlo, sembró cierta complicidad con los gobiernos explotadores del momento, argumentando que la fe no es de este mundo: "dad al Cesar lo que es del Cesar, y a Dios..". Por años, la jerarquía eclesiástica ha traspapelado la enseñanza de Cristo: "*.. en uno de estos los más pequeños,

los más pobres, estoy Yo". (En verdad les digo que en cuanto lo hicieron a uno de estos hermanos Míos, aun a los más pequeños, a Mí lo hicieron.... Luchar por el bienestar y digno vivir de los más necesitados, siendo coherente con el mandato del amor evangélico, es equivalente a participar activamente en la búsqueda del sendero hacia una sociedad más justa y equitativa, digna de todo un Dios que habita vivificando a sus hijos, que son sus templos reales en donde habita.


Se nos fue dada el regalo de la vida con el único fin de vivir una existencia en tránsito y retorno permanente a la Energía Amorosa de Dios. Solo podemos lograrlo en unión solidaria y corresponsable con TODOS sin importar la condición socioeconómica, cultural o religiosa. Todo lo que trunque o se interponga a este destino y sentido de existencia, debe ser combatido y cambiado. A los creyentes contemporáneos (incluyendo a los clérigos) nos ha dado miedo y apatía el luchar contra el injusto orden instituido, el Statu Quo; olvidándonos o no, queriendo ver que ese fue precisamente una de las principales causales por las que Cristo fue llevado a la cruz del Gólgota, al considerarlo revolucionario e inconforme con la vivencia de la doctrina ancestral de los judíos y sus dirigentes religiosos y sociales, anquilosada en el mero cumplimiento de la ley, quedándose en la norma y perdiendo su esencia y sentido de ser, el AMOR.


Ahora bien. La fe, se ha convertido en un principio existencial importante y de soporte en la vida de todo ser humano en estado de vulnerabilidad o pobreza multidimensional;


al preservarle la esperanza de caminar algún día por el sendero del bienestar y la concordia personal y comunitaria. La fe se nos fue dada como un obsequio de Dios (sin importar la procedencia de su religión o credo) que puso en el camino de los hombres, en forma de espada inmortal y siempre vencedora ante cualquier hecho complejo que oscurezca el camino o nuble el faro del Amor. ¡Cuan diferente es la vida! de un ser que camina confundido por las deidades falsas planteadas por el "oropel del consumismo"; o por la frustrante afirmación existencialista de J.P. Sartre quien aseguraba haber sido "lanzado al mundo como un gusano...". Y la del hombre que detrás de cada espacio de su vida, siente y vivencia la presencia de su Dios, que lo encamina hacia la plenitud de la trascendencia.


Cada atardecer, cada sonrisa, cada problema y cada logro son vividos en formas diferentes y contradictorias por quien esgrime la verdad de la fe en sus actos, y aquel incrédulo a quien los dioses falsos le amputaron de su corazón la posibilidad de ser feliz, al enviarlo en búsqueda de sirenas engañosas y objetivos de vida mezquinos y efímeros.


Para los cristianos colocar su existencia en el sendero mostrado por Jesucristo, "Yo soy el camino, la verdad y la vida..."; implica recorrer la vida en medio de las dificultades cotidianas con paz y alegría que regala la solidaridad y corresponsabilidad de compartirla con el "otro", el más vulnerable. Es garantizar la felicidad y el bienestar sin importar lo tortuoso del sendero. Solo se alcanzará el cenit de la realización personal y social, cuando la sumatoria de la Fe y la Energía Amorosa de los participantes de la comunidad, capitalicen su fuerza necesaria para luchar por rehacer una vida justa y digna tanto personal como comunitaria; que necesariamente se debe iniciar con la transformación del individuo, su familia y su comunidad, y que integrándose con similares procesos sociales, terminaran re-estructurando a toda la nación... así podremos construir sociedades que evolucionemos hacia desarrollarnos de la mano con los millones de hombres que viven bajo el yugo de la pobreza y son portadoras de Dios (Energía Amorosa) bajo su piel. Más de 850 millones de seres paupérrimos cohabitan con la pobreza multidimensional en este planeta. En ellos está la esencia de la lucha apoyada por la espada de la Fe que respalda a todo creyente que busca una sociedad más justa y equitativa; que en palabras del evangelio traduce el "buscar el reino de Dios de Amor y Justicia", así tenga que derrumbarse los ordenes establecidos cualquiera que fuesen en ésta controvertida y en ocasiones desconcertante historia humana.


La fe en la iglesia católica está fundamentada en la coherencia de lo predicado y lo vivido por Jesucristo. No tenemos más garante que su vida y la profunda convicción de ser el Hijo de Dios resucitado. La fe se afianza vivencialmente en el creyente, al establecerse una relación, un pacto de confianza y entrega incondicional entre Jesús y el creyente. Así como la credibilidad que desarrolla el padre sobre su hijo a fuerza de convivencia y hechos de amor paternal. El hijo no necesita pruebas, ni comprobaciones matemáticas, ni científicas para creer en el amor de su padre; simplemente cree, lo experimenta y eso lo hace feliz y alimenta su crecimiento y realización personal. Así de íntima y sencilla es la relación entre Jesucristo y el creyente, al vivenciarlo como su padre, su amigo, su todo.


No necesitamos comprobatorios eruditos ni científicos de que Él es Dios. Nos lo demostró y nos amó. Al igual que el niño juguetón camina feliz y confiado de la mano de su padre, el creyente recorre su existencia sustentada por el Señor por medio del milagroso poder de la Fe. Podríamos apoyamos también en los maravillosos milagros que realizó durante su vida, narrados en el Nuevo Testamento, para intentar entender su deidad; nos impactan sin duda, pero solamente gracias en su resurrección y a la íntima interacción personal con El, podremos recibir y vivir el milagroso regalo de la Fe, indispensable para caminar en seguridad los senderos de la realización personal y social.


Los creyentes occidentales tenemos que aprender de religiones como el Islam, cuyos seguidores viven y identifican su realidad religiosa con la cotidianidad de su existencia.


Basta ver como en medio de la frente (de los más adultos) forman un gran cayo, por el frecuente traumatismo cutáneo, fiel testigo de los cinco momentos diarios de oración en búsqueda de la Meca, que invitan los parlantes de los espigados minaretes.

Sin ser enunciada en ninguna religión, la sentencia "tenerse fe a si mismo", es una de las fuerzas contundentes del desarrollo individual, y por ende el comunitario. Para la neurociencia esta sentencia es similar (homologa) a "cúrate a sí mismo", como lo pregona y demuestra científicamente, uno de sus más devotos pioneros el quiropráctico y neurocientífico Yoe Dispenza, quien ha demostrado como el poder de la mente de un individuo puedellegar a sanar y curar enfermedades graves o crónicas, con el automanejo de la energía vital (que es la misma Energía Amorosa de Dios, generador de la vida) y la voluntad propia del paciente; llegando a producir cambios estructurales en los genes de las células nerviosas (neuronas) conformando red es neuronales( sinapsis en el neocórtex) que se "encienden simultáneamente" al unísono, para emitir ordenes neuro-hormonal-inmunológicas, que son gravadas en la estructura de los genes de las células madre, y que a su vez estas se transforman en células nuevas y vitales que remplazan a las destruidas células malignas y enfermas crónicas causantes del desequilibrio energético y de la homeostasis del cuerpo. Este es el mecanismo autocurativo que nos habla de los milagros y autosanaciones que nuestro organismo tiene gracias a la "fe en nosotros mismos" , que no es más que un regalo emanado de la presencia de Dios en nuestra existencia cotidiana, y en el de la Vida desde siempre... (desde el Big Bang y su evolución).

Esta condición poderosa es capaz de mantener la lucha para vencer los obstáculos que aparecen a cada paso en el camino de realización de los que moramos ésta bella tierra.


Sabemos que el potencial de la fe existente en cada ser, y por ende, en su grupo social al que pertenece, siendo fundamental para desarrollar a satisfacción su existencia. Mientras esta convicción no exista, será muy difícil lograr, que las comunidades evolucionen al ritmo de las exigencias de la aterradora pero fantástica vida moderna. Sencillamente, éste es el "hándicap" en que se coloca el incrédulo ante el creyente, en esta fugaz existencia

sin fin...

jueves, 5 de junio de 2025

Cuestionamientos: jóvenes y religión

(PRIMERA PARTE)

Los diferentes periodos de la historia de la humanidad cursan con la recordación y el cuestionamiento de sus principios éticos, morales y póliticos, que se iniciaron desde los siglos XVI, el siglo de las “luces” y en general, desde el advenimiento de la “modernidad”. 
Baruch Espinoza es el filósofo y pensador, que a mediados del siglo xvi, cuestionó severamente la existencia del dios, reinante hasta ese momento, argumentado y planteado por la Biblia. Analizó y desestructuro racionalmente el “dios bíblico”, afirmando que dios está en todas partes,Panteísmo, y por lo tanto, todo lo existente son manifestaciones de la energía del Dios Superior. Desde entonces, la polémica generada por los análisis racionalistas y científicos, han estado latentes en la existencia y desarrollo de las sociedades humanas.

Las últimas generaciones, y las nacidas en este siglo xxi, se están cuestionando buena parte de las enseñanzas y veracidad de las doctrinas, defendidas por las religiones abramhanicas ( judia, islámica y cristiana). Entre otros temas cuestionados, no se entiende un “Dios” castigador, agresivo, vengativo, guerrero, etc, mostrado a través de los 1000 años de historia del pueblo Hebreo, narrados en la Biblia libro poético y complejo, pero literariamente maravilloso. No comprenden(las generaciones recientes, cómo la institución de la Iglesia, en toda su historia, ha infundido miedo y sometimiento al mostrar los “castigos crueles”, del infierno, el purgatorio ( impuesto en el año 598 D.deC.), el marginamiento y la soledad, por toda” la eternidad”; así serán castigados los creyentes que no acaten los mandamientos y leyes religiosas, (vigentes desde los primeros siglos del cristianismo, y dictadas para unos pueblos completamente diferentes en todo a los que han existido en los últimos siglos. Normas y leyes éticas, morales y sociales impuestas con carácter e intenciones políticas y económicas para el control y el manejo de las sociedades de aquel momento histórico. )
La “sagrada Inquisición “, es quizás el acontecimiento que más indigna y cuestiona el origen divino de la institución. Hoy nos cuestionamos si un Dios amoroso podría estar detrás o avalando dichos e incomprensibles hechos históricos ?… Por su puesto que NO. Las instituciones religiosas están, ante todo, constituidas por hombres y por ende, por sus limitaciones inherentes a la naturaleza humana, a sus pasiones, a su miopía existencial, al egoísmo avaro. No olvidemos que la historia ha estado escrita y guiada por el Libre albeldrío humano, y por ende, la responsabilidad está en los actores del momento y de los que la aceptaron sin reflexión y complicidad.

Desde que el ser humano se confronta con la realidad de su existencia, le han surgido gran variedad de preguntas existenciales : quiénes somos?, de dónde venimos?, para dónde vamos?… Siempre ha necesitado de un “interlocutor “ y Deidad cercano, con características similares a las humanas, que comparta nuestra forma de comunicarnos, de entendernos. El porqué Dios eligió al pueblo Hebreo para asumir íntegramente la condición humana?. Porqué se dejo matar y fue coherente con su predica revolucionaria, entregándonos su vida? Solamente la Energía creadora del AMOR puede dar explicación al misterio de su existencia en dicho momento histórico . Nosotros solamente recibimos su AMOR con gratitud, intentando corresponder haciendo vida su Amor y guía en nuestras personales y sociales “cartas de navegación” .


sábado, 17 de mayo de 2025

 

NIÑOS Y EL CAMBIO SOCIAL


En este mundo en crisis y conmoción, se buscan soluciones en todos los rincones de la globalización y la incertidumbre. Lo complejo para ser exitosos en encontrar una solución satisfactoria y sostenible, que además llene las expectativas de todas las sociedades globalizadas tan diversas y heterogéneas, pareciera ser utópica e irrealizable. No es así. Las nuevas generaciones actuales y las por venir de los niños y jóvenes, sí tendrían la solución de fondo a la crisis sin faro ni norte, por la que transitamos y sufrimos. 
Si nos apoyamos en los avances y aportes de la Neurociencia, entenderemos que nuestras generaciones y las que nos precedieron, hemos formado en el cerebro (corteza prefrontal) una serie de redes y cadenas neuronales con información negativa y valores sociales caducos e influenciados por la sociedad de consumo, capitalista y egoísta. Si a esta realidad se le suman la violencia y el estrés reinantes que hostigan en campos y ciudades, entendemos el porque de nuestra incapacidad para aportar y realizar los cambios necesarios Estas y demás estímulos negativas se han fijado a la memoria genética de las neuronas, condicionando la personalidad y desempeño en la sociedad, en todos los niveles, politicos, éticos, morales, comerciales, etc. 
Basados en las mismas razones anteriores, los niños y jóvenes de estas generaciones y de las que vendrán , si podrán tomar las banderas del cambio, si iniciamos la protección de los valores y la herencia que les estamos transmitiendo . Para ello es necesario unir las instituciones educativas e instituciones que trabajan con ellos, y elaborar unas “ cartas de navegación “. renovadas y libres de principios continuistas, que sean remplazados por valores que formen niños y jóvenes que en un futuro próximo, impongan en la sociedad que gobernarán hacia el cambio extructural de las futuras sociedades. 
Es necesario ofrecer en los primeros años de educación opciones diversas y renovadas en todos los ámbitos de la vida educativa, tanto escolar como familiar. Ir desde evolucionar los sistemas de gratificación y premiación individuales, egoístas y estimulantes del ego, por reconocimientos y estimulación del exitoso trabajo escolar, comunitario y en equipo. Quitándole el protagonismo individual y estimulante de los principios capitalistas e individualistas que hasta este momento han sido desarrollados en nuestros sistemas de educación; siendo responsables de buena parte del fracaso de nuestras sociedades y comunidades existentes, y de su estímulo a la violencia y agresividad social, la desigualdad, la injusticia social, y el deterioro de la calidad de vida de las poblaciones más vulnerables asechadas por “ el estrés crónico “ de las bases de la sociedad en nuestro país y en general en el critico Occidente. 
Otro aspecto importante, es el cambio necesario e importante en los sistemas de recreación y esparcimiento de los jovenes. Los juegos tanto en las escuelas, colegios y hogares están cargados de sentimientos violentos, agresivos, muerte, héroes desalmados y triunfadores. A estos se le suma la ”adición” y “neurotización”, causada por el abusó en el uso de la tecnología, plataformas, celulares, etc. de los jovenes solitarios y aislados, por ende, de su entorno familiar y escolar, y de una comunicación constructiva y necesaria para el desarrollo de la personalidad en formación. En el mundo ficticio y enfermizo en donde se sumergen en la adición, el 7% de los jovenes en el mundo, “ todo vale” y el “fin SI justifica los medios”; son el patrimonio errado y desestructurado , con que llegarán estos “jóvenes víctimas” a dirigir y gobernar los designios de sus sociedades.

Paulatinamente han venido desapareciendo de los pénsum escolares de la primaria y secundaria, la información básica de urbanidad, cívica , humanidades que aportan una serie de principios que enriquecen la convivencia y el bien estar social. Estamos confundiendo la imposición de los” modernos derechos liberales”, con el ejemplificador aprendizaje del respeto y cuidado de los derechos del OTRO. 
Los derechos humanos se han venido convirtiendo en las “armas ideológicas” usadas por grupos idealizados , políticos, fascistas, totalitarislistas … para justificar sus atropellos e imposiciones en contra de sus opositores. Se van tomando y modificando las constituciones, a su antojo, manipulando sus “derechos humanos y armandos” con quizás más contundencia, que con la amenaza de los mortíferos misiles. 

Estamos convocando a un grupo de pioneros a nivel personal o institucional, vinculados y motivados a aportar sus experiencias docentes, educativas y de trabajo en instituciones relacionadas con el mundo de los niños y jóvenes. El primer paso es formar un grupo de estudio y análisis de los factores que intervienen en la educación actual. En segunda instancia el estudio de los cambios fundamentales y los conceptos determinantes e indispensables para la reestructuración de los príncipios y bases de una nueva y revolucionaria educación primaria.

Lo invitamos a que se una a esta iniciativa, e iniciemos y sembremos juntos la SEMILLA maravillosa por los caminos del AMOR. Contamos con la participación y el liderazgo de: La Obra del Minuto de Dios, Uniminuto, los colegios Minuto de Dios, El Grupo Amén, Proyecto Liberación Solidaria y Biblioceo (La biblioteca de la Creatividad), Funstall, Fundación Salud Taller, Fundacion Zafir, etc.

Armando Jose Del Valle Rodriguez
Miembro del Grupo Amén,
Participante en la Fundacion Salud Taller, Funstall.
Participante del proyecto Liberación Solidaria.

domingo, 19 de enero de 2025

Cambio del Metro cuadrado


En Colombia como en buena parte del planeta, estamos fatigados, saturados e incómodos existencialmente, con la situación de inestabilidad y crisis mundial tanto humana y social, como en las instituciones democraticas y los gobiernos de tipo autoritario; con la permanente queja y crítica cotidiana, difundidas por los medios de comunicación, las redes sociales, los círculos sociales, artisticos, económicos, y hasta familiares. En fin... Las denuncias, las quejas y las rasgaduras de vestiduras, solo estan creando una sosobra pesimista, paralizante y de estancamiento a todo nivel. Además, de que no están claros los caminos de solución para superar la crisis epidémica colectiva que compromete a todos los estamentos e instituciones de toda indole humana, familiar, social, política, etc. ………………..Hasta la misma naturaleza se ha confabulado con la crisis de sus habitantes, y el cambio climático y la contaminación ambiental están comprometiendo negativamente el bienestar y convivencia de los terrícolas. Este complejo proceso evolutivo, desencadenado por la pandemia del Covid, la sufrirán estas generaciones y las capitalizaran las generaciones futuras en este apasionante proceso evolutivo de la vida y el cosmos.
En una que en otra ocación, aparecen propuestas positivas de solución, pero la mayoría de ellas están enfocadas y contaminadas con el sesgo político mediático, con teorias emergentes socio-económicas, etc. Estas soluciones de inmediato son opacadas y olvidadas rapidamente por las imnumerables"cortinas de humo" que se producen a diario,maquinadas engañosamente por los gobernantes de turno y su equipo de mando, previamente adoctrinados e incondicionales fanáticos de sus “jefes políticos”. Desde todas las estancias de los continentes, aparecen en sus cotidianidades, toda gama de poblemas originados de la pobreza, de los conflictos sociales internos, y en general, de las escalantes desigualdades e injusticias sociales que continuan gestándose ,principalmente, en los paises del Trópico y su sur. 

En la otra cara de la crisis, aparecen soluciones varias venidas de tendencias socio-económico-politicas diversas e impregnadas pasionalmente de principios politicos y filosǒficos que seguramente, tienen aplicablidad en el plano teórico, pero que al tratar de aplicarse en la realidad, se estrellan con la fatiga y la incredulidad de la sociedad desorientada. El principal y fundamental recurso de cambio extructural y sostenible proviene de los SERES HUMANOS, sensillamente porque tenemos en nuestro ser la conección dinámica de la Energia Amorosa de Dios )EAD). La vibración vivificante de la EAD está integra intimamente a la nuestra, desde siempre ,comoseres eternos creados por voluntad Divina a imagen y semejanza de Dios. Esta Energía del Amor es el fundamento y motor por el cual el cambio, el desarrollo y realización personal y comunitario se han venido realizando y evolucionado a travez del tiempo historico de la humanidad. La tenemos injertada en nuestro ser y por ende fecunda al METRO CUADRADO de influencia que cada uno de nosostros tenemos en el pequeño entrorno en donde vivimos y nos desarrollamos como seres comunitarios y solidarios. Las investigaciones en la Neurociencia han demostrado que los pensamientos, emociones, proyectos, deseos, vivencias,conductas, propositos etc.,que estemos repitiendo en nustra cotidianidad, se fijan extructuralmente a los genes de las neuronas, formando redes neuronales )sinapsis neuronales), y las conductas, actividades, propósitos, quedan “guardados persse” en los genes de la corteza prefrontal del cerebro, gobernaran el comportamiento, la conducta y la personalidad del individuo. De allí, que la integración y unión de los metros cuadrados de cada uno, al unirse, van generando una fuerza enenrgética positiva y trnasformadora que no solo modifica sus vidas y comportamientos cotidianos, sino van conectándose paso a páso, con sus familias, comunidades, pueblos, ciudades... Cómo lograr tomar conciencia de esta realidad transformadora.–interrogación. Son varias las posiblidades. 1 alimentar constantemente el sentimiento de PENSAR EN EL OTRO, en el más vulnerable y necesitado, va creando y modificando la genética neuronal y la corporal. Los budistas tienen como práctida diaria al despertar, tomarse unos minutos para planear sus actividades del día que comienza. El sentimiento de COMPASIÓN, que para los occidentales es el equivalente al AMOR, es la base y fundamento del propósito de todas sus actividades diarias, sus contactos humanos, trabajo, emprendimientos, en fin, sus vidas tranasmiten en su entorno, en su METRO CUADRADO, la Energía Amorosa y positiva de sus corazones. pudiendo entenderse que dificilmente emanen de estos seres(budistas practicantes) practicas agresivas y desamorosas al comvivir y desarrollar sus existencias. Solo , podemos imaginar y construir sociedades y comunidades pacíficas y amables que faciliten el desarrollo y el bien estar de todos sus participantyes, sin importar diferencias, condiciones socieoeconomicas, niveles de educacion, etc.
En nuestras sociedades colombianas se vive generalmente, en el otro lado de la balanza. Sus despertares dificilmente tienen un espacio para pensar el el OTRO, al estar saturado de preocupaciones, frustaciones y búsqueda de soluciones a las multiples problemáticas conque los recibe el nuevo dia. Estos habitulaes generadores de estres cotidiano, al repetirse, hacen que la vivencia diaria se incorpore al cerebro y organismo, como un estado de alerta crónico, aumentàndose los neuro transmisores nosivos como el cortisol, la adrenalina y se produzca inevitablemenete la baja y la caída de las defensas orgánicas, abriendo las puertas a que proliferen y se desarrollen enfermedades como el cancer y enfermedades catastróficas. Así lo demuestran y certifican las investigaciones científicas de la neuro ciencia moderna. Lo más complejo de este proceso de tipos de vida, (demostrados cientificamente) es que las neuronas y sus redes neúro-energéticas, y las celulas corporales, integran a su sistema genético, dicha información, haciéndola parte del arcenal genético y hereditario del individuo, quedando gravadas en su personalidad y visión de vida en forma permanente y con la posibilidad de transferirla, en sus genes, a sus descendientes. Al considerar estos nuevos aportes a la comprension del comportamiento humano, podemos deducir, que las sumatorias de los “metros cuadras” de los individuos de una comunidad, formarán comunidades de convivencia “positiva y participativas” o comunidades con energía “ negativa y conflictivas”.

La esperanza que tenemos los que deseamos y estamos tratando de cambiar la extructura de nuestra conflictiva sociedad colombiana, está centrado en los niños y niñas que están naciendo y pertenecen a las generaciones por venir. Para ello, es indispensable y necesitamos re-extructurar la educación, tanto en el seno de la familia, como en la primera educaciòn escolar. Remplazar la educación mezquina ,personalista y egoísta de nuestra sociedad “capitalista y neoliberal”, en donde el “YO” es el centro del bienestar y desarrollo ( respaldados por el engañoso principio de la dinámica por la cual, el “fin justifica los medios” para buscar la anhelante “FELICIDAD humana”); para que sea sustituida por el NOSOTROS cooperativos y solidarios , eje del desarrollo y emprendimientos comunitarios. Ese cambio de “conjugar el NOSOTROS en lugar del “YO”, se convertirá en el sólido cimiento social de las nuevas comunidades solidarias, cooperativas, equitativas y auto-sostenibles. No debemos olvidar que la herencia cultural, moral y ética que legamos las generaciones actuales, lastimosamente, tienen raices continuistas e individualistas, incapaces de transmitir efectivamente los valores de convivencia solidaria y cooperativa a las generaciones nacientes y futuras; sencillamente porque su conciencia personal y social están marcadas y selladas por los principios egoístas y personalistas, que se gestaron en las luchas por sobrevivir, conquistar e imponer principios de sociedades estranjeras caducas, heredados de los que nos precedieron, desde hace más de 214 años de vida republicana. Ademas, la voraz sociedad de consumo, desde el pasado siglo ha invadido el pensamiento y el sentido de vida de los occidentales, programando genéticamente sus vidas en búsqueda de la esquiva felicidad, que al parecer, se encuentra escondida en el poseer, acaparar, y gobernar todo en lo que está impregnado por el dios dinero y su sello de oropel.

Es importante tener en cuenta, que en la formación de la personalidad y caracter del niño, participan dos elementos básicos: 50% de la herencia genética de nuestros antepasados, abuelos, bis y tatarabuelos… y de todos los “abuelos”( paternos y maternos) hasta la generación 1024 hacia atrás, que corresponden a los primeros Homo Sapiens habitantes de las cavernas, que migraron de la región del Subsahara. De estos hombres primitivos, hemos heredado el “miedo” que les generaban los animales salvajes y los obligaban a refugiarse en las cavernas. Afortunadamente contamos con el recurso más determinante para el cambio y es el otro 50% correspondiente a la experiencia de vida comunitaria y solidaria que hemos tenido los miles de colombianos inconformes y decididos a comprometernos, desde nuestro metro cuadrado, a unirnos y conectarnos con nuestra Energía Amorosa que Dios nos ofrece y que mana de Él y retorna a Él, a travéz de los seres más vulnerables de nuestra sociedad. La sumatoria de las energías de las vidas y dinámicas de los crecientes “metros cuadradados”, generan en el entorno social la fuerza de cambio necesaria que paulatinamente irá involucrando a todos los actores de la comunidad, la región y el país. Esta es la básica dinámica que podrá generar la reextructuración y el cambio que nos permitirá lograr el bienestar y realización comunitaria y solidaria, indispensable para iniciar el sendero de vivir en comunidades de convivencia equitativa, justa y sostenible.

jueves, 16 de enero de 2025

                                                 LA ENFERMEDAD

                                                  ( segunda parte )


Por Armando Del Valle

 

 

Podríamos afirmar que la condición humana de la enfermedad es una de las limitaciones inherentes a la vida del hombre desde su génesisy que convivirá con el género humano por siempre.

Uno de los primeros roles que apareció en las comunidades primitivas, fue el miembro comunitario dedicado a la cura y cuidado de los padecimientos que agobiaban a susprimitivos congéneres. Desde inmemorables tiempos la enfermedad ha sido vivida como una agresión para la vida humana, familiar y socialInicialmente se le dio una connotación de castigo, misterio o represión venida de fuerzas ocultas y de deidades incomprensibles. Su aparición súbita, inesperada y desestabilizadora les hacía pensar a aquellos seres que se trataba de algo más que un limitación humana. 

Intrigados por su genesis, los primeros curanderos buscaron sus orígenes en la corelación e influencia con los elementos básicos con los que convivian. La nosacausante de la enfermedad podía venir del mundo circundante en que cohabitaban. Transitaba del exterior al interior del cuerpo camuflada en elementos que de un momento a otro, sin saber el porqué, causaban mal estar y crisis en el cuerpo; que hoy la neurociencia define como un transtorno de la homeostasis o del equilibrio energético del organismo, en donde el sistema nervioso autónomo es el responsable de las funciones involuntarias y de la homeostasis corporal, y del mecanismo automatico de autorregulacion, que como un termostato, regula y mantiene el equilibrio quimico y el orden interno del cuerpo. Así el agua, la tierra, la luz, la lluvia, el fuego, los alimentos, la noche y demás elementos participes de su mundo circundante, debían tener algún tipo de causalidad y génesis en los  padecimientos terrícolas. 

Aquellos rudimentos de guardianes de la salud de los primeros hombres, solo disponían de la observación como único medio para descifrar el misterioso porque de enfermarse. Mucho tiempo debió pasar en medio de sus pesquisas y frustraciones sin encontrar solución satisfactoria y mucho menos, alivio a las calamidades de salud que el hombre continuaba impávido sintiendo pasar. Esa impotencia sumada a los múltiples interrogantes de algunos fenómenos naturales, que en ocasiones los injuriaban y arrasaban, los fueron llevando inexorablemente a buscar los orígenes y explicaciones de todo aquello incomprensible para ellos, en elementos provenientes de seres superiores,dioses y maléficos

 

Desafortunadamente para de la humanidad, la etiología de la enfermedad humana, permaneció adormilada en la conciencia del hombre por siglos. Los curanderos y magos de las diversas civilizaciones narcotizaron la razón humana explicando y acudiendo a un sin fin de formularios para tratar de mitigar el inevitable desenlace de la incapacidad y la muerte, dejadas a su paso por los incomprensibles cambios corporales. Aun en nuestros días, sobreviven vestigios de algunas creencias atribuidas a “castigos y  karmas” por inadecuados comportamientos propios del paciente o de sus antepasados. La enfermedad presentada en sus mil caras, ha sido para el hombre su dolorosa dama de compañía a través de su historia. En los episodios exitosos de la historia pareciera que descansara placida en el desván, en espera que su huésped tuviese un espacio para ella, para continuar inexorablemente, su relación íntima confirmando que son parte el uno del otro. No se concibe la vida sin enfermedad, ni se encuentra la enfermedad sin existencia humana. Por ende, ésta relación debe tener una significación y un sentido claro e inequívoco. 

Aparentemente, la enfermedad proporciona daños y desequilibrios en el huésped, truncando o debilitando en el mejor de los casos, la realización de vida del individuo afectado. En realidad no es un “enemigo” para el desarrollo del genero humano. A pesar que la evolución y el desarrollo no han logrado su abolición y control, en su luchatitanica a través de los 160.000 años desde la aparición de Homo Sapiens Sapienscontinua coexistiendo  como un “adversario” (en ocasiones mortal) en la propia intimidad de la vida. Un sentido positivo y realizador alimenta la presencia de la enfermedad, y es ser el sentiela que alerta los peligros de desviarse del sentido final y único del “camino en curso” de los seres humanos, ser seres en transito eterno guiadospor la Energia Amoroso de Dios. Ofrece al paciente la posibilidad de “capitalizar su convivencia”, y retomar o modificar su sendero estraviado o confusotranaformandoseen uno de los medios de realización y encuentro personal mas eficaces, al alcance de todo ser humano. 

 

Ignacio de Loyola, fundador de la Compania de Jesus, fue uno de los tantos ejemplos de cómo la enfermedad incapacitante de la cruel herida de cañon en una pierna, hizo virar totalmente su vida encontrando el camino de la santidad, al abandonar el poderarrogante, vasallos de su militancia vacía y sin llenura que llevaba como comandante del fuerte español.  Pablo de Tarso, camino de Damasco, perseguía  cruelmente a los primeros cristianos, cuando un estado convulsivo ajudo y delirante, al caer del caballo,transforma su misión para convertirse en el más creyente de los creyentes de la iglesia primitiva. 

 

En el lecho del enfermo se han tejido infinidad de planes y proyectos de toda índole, que han sido fuente de inspiración y progreso para la humanidad. La escala de valores de cada ser humano, que podría comprarse con “la carta de navegación” que guía su existencia humana, con frecuencia es cuestionada y revaluada ante la presencia de la enfermedad. Incontables seres humanos que buscan desaforados la felicidad a través de seudo-valores y dioses consumistas, son revaluados ante la proximidad de la muerte o la incapacidad dejada por un estado morboso. 

La convalecencia conciente con frecuencia se convierte en la retoma del norte de la existencia humana y en el faro que en noche de tormenta se enciende quebrando las frustrantes tinieblas para mostrar el verdadero camino. Por su puesto que en tristes ocasiones, el individuo es consumido por el dolor y la desesperación, apagando temporal o permanentemente la calidez de la vida y el anhelo  de continuar el asenso a la cumbre de la montaña. En dichos casos, la enfermedad encontró el terreno abonado por el sin sentido y la intrascendencia del ser, gestores funestos de la miseria humana. 

 

Al parecer las limitaciones del ser en ocasiones se esfuerzan  para coexistir en el mismo individuo o en su comunidad. Los parámetros de pobreza que rigen los países emergentes son una muestra de como la enfermedad va de la mano de la pobreza identificándose y confundiéndose con ella. Biológicamente la carencia alimentaría lleva a la desnutrición y a la baja de las defensas orgánicas, dejando el terreno preparado para que la enfermedad se anide inmisericorde en el vulnerable huésped.  

Así, las “enfermedades de pobres y de ricos” entran a formar parte de las varias y tan odiosas divisiones que agrupan a los habitantes de esta tierra.  Bacilos como el de tuberculosis o parásitos como la malaria, tienen  éxito asegurado en los millones de famélicos cuerpos de seres que circundan el trópico de cáncer. Exótico seria encontrarlos en los penthouse de Nueva York o cabalgando en los campos de polo del Reino Unido. 

 

Esta convivencia de la pobreza y la enfermedad hace que la lucha efectiva contra ésta última, sea cada vez más difícil y lejana. Los países emergentes se han acostumbrado a cohabitar con la enfermedad del pueblo de una forma tan patológica, que la dimensión de sus consecuencias se han perdido y su connotación destructiva y censurable ha entrado en los niveles de la tolerancia enfermiza  por parte de la misma sociedad y de los gobiernos de turno. Las estadísticas mostradas por la comunidad internacional hablan de infames tasas de mortalidad neonatal infantil, afecciones gastrointestinales en niños, vómito y diarrea, infecciones respiratorias, enormes infestaciones parasitarias... en términos y números tan escandalosos, que seguiremos sin entender el silencio y la apatía  de los gobiernos ante tan horrenda realidad. Tristemente, las políticas económicas de libre comercio y globalización parecieran tener claro que su prioridad no es la erradicación de la miseria de su pueblo, sino el enriquecimiento y desarrollo parcial del estado y sus actores. 

La ignorancia de sus derechos ciudadanos y la carencia de medios dignos de vida en la gente más vulnerable, son factores importantes que se suman al reforzamiento de los obstáculos para la erradicación de tantas agresiones contra la salud de los ciudadanos.

 

Una de las características por la que nos identificaran las generaciones venideras, será  por haber vivido en sociedades enfermas. Mientras existan importantes segmentos de la población vulnerados y limitados en las necesidades básicas para desarrollarse dignamente, estos grupos sociales están enfermos y su condición terminará produciendo efectos nocivos al tejido social.

Nuestra esperanza la estamos sembrando en el CAMBIO de conciencias y criterios hacia un sentido social y solidario de las elites políticas, económicas y gubernamentales, que inician a concientizarse de los paupérrimos resultados de sus gestiones, a lo largo de centurias de arrastrar “políticas” egoístas y mesquinas.

 

Colombia es una sociedad que está enferma al vivir más de la mitad de la población en parámetros de pobreza. Cuando estos ciudadanos no poseen una atención en salud adecuada, ni educación básica, ni acceso a  los servicios públicos. Estamos enfermos cuando siguen siendo apabullantes los índices de muerte infantil por desnutrición y modos de vida insalubres. Sería absurdo pensar que un individuo (nuestro amado país )goza de salud y calidad de vida, si la mitad de sus órganos son disfuncionales o lo hacen inadecuadamente.

La enfermedad social en nuestros países se encuentra en un estado de cronicidad. Continuamos desarrollándonos a paso lento e incierto porque ésta condición patológica es uno de los mayores obstáculos para poder incursionar libremente en el camino expedito  hacía el desarrollo. El PIB registrado muestra engañosamente un crecimiento en algunos índices de la vida nacional. Pero el crecimiento y superación de las necesidades fundamentales de todo colombiano, permanecen inmóviles y son arrastradas a la sombra de las cifras estadísticas que los gobiernos se complacen en mostrar al mundo: la industria, la estabilidad monetaria, exportaciones, etc. Sucede como la familia que tiene entre sus miembros a un hijo defectuoso, tratando de camuflarlo ante la sociedad. Así pasa con la parte enferma de nuestra nación. Se oculta y se lleva al inventario del cuarto de san Alejo.

 

Por generaciones hemos observado como los gobiernos intentan infructuosamente dar el tratamiento y la medicina necesarios para salir a gozar de la salud patria. Su fracaso podría plantear ésta disyuntiva: ¿la enfermedad social es incurable y por lo tanto fatal o las medicinas y las terapéutica empleadas son insuficientes y/o ineficientes?.  La primera opción ha sido respondida parcialmete por la historia de los pueblos. En el viejo continente después de más de dos mil años de guerras e imperios en búsqueda de la estabilidad, han logrado algunas naciones índices de salud y equidad social aceptables. Miremos los países nórticos del mar Báltic.

No estamos ante una enfermedad social terminal. Los tratamientos aplicados a través de la historia nacional han mostrado mezquindad e inoperancia. Los esfuerzos de los gobiernos del tercer mundo se desquebrajan en el mantenimiento de las políticas socioeconómicas a que son adeptos. Con esto, los gigantescos aparatos burocráticos consumen buena parte de las arcas de la nación. El presupuesto destinado a combatir las falencias sociales esenciales es mínimo frente a la dimensión del problema. Los recursos de salud, educación, vivienda, servicios públicos deberían ser  mayores que los rublos destinados anualmente al funcionamiento del aparato estatal y bélico. No es así. ¿Por qué NO es importante que todos los nacionales tengamos lo básico y justo para desarrollarnos dignamente? Estos intereses se ventilan sin solucionar cada cuatro años,  cuando las campañas presidenciales o los cuerpos colegiados quieren cautivar a sus electores. Pero durante el periodo de gobierno, los ganadores de las contiendas desvían sus intereses al mantenimiento del estado de derecho, la conservación de los mercados internacionales, el crecimiento de la agroindustria, la estabilidad monetaria...; olvidándose que por encima del crecimiento de los parámetros económicos, está la calidad de vida que necesitan y a la que tienen derecho la totalidad de los ciudadanos. 

 

La discusión está en cuál es la jerarquía de valores sociales con que han enfrentado los gobiernos el mandato para el que fueron elegidos. Los partidos tradicionales colombianos han demostrado a lo largo de la historia nacional,  que su compromiso no ha sido el combatir la enfermedad social en su base. La CEPAL nos lo confirma al demostrarnos que hoy somo más pobres que hace cuarenta años. Buena parte de la razón de esta situación, es que el país ha gastado y consumido los recursos y esfuerzos en combatir  la enfermedad social y los fenómenos generados de la situación de injusticia y desequilibrio sociales en forma inadecuada. A esto se le suma en forma agravante la CORRUPCION en las instituciones del estado, en las privadas, y quizás lo mas preocupante, en el modo de vida y supervivencia en la cotidianidad de buena parte de los colombianos; en donde se ha “institucionalizado” bajo la premisa funesta de que”el fin justifica los medios.”

 

La insurrección armada, el paramilitarismo, la delincuencia común, el narcotráfico han sido fenómenos reactivos que han aparecido en el acontecer nacional, como respuesta a la búsqueda de un cambio (así no se sepa cuál, ni cómo) necesario y desesperado al inapropiado desarrollo del país y de sus problemas de fondo. Con este planteamiento no quiero decir que la actividad y forma como operan estos cuatro fenómenos que dinamitan la sociedad, se justifique y sea el adecuado en moral y justicia. Nunca lo serán… pero su aparición y presencia actual en la vida nacional, ha crecido y se solidifican soterradamente, en medio de la frustrante insatisfacción del comportamientoeconómico, social y político en que han postrado al país sobre lechos de violencia y corrupción. 

Como un cuerpo poseído por la injuria se debilita en medio de la lucha de sus mecanismos de defensa por sobreponerse a la principal enfermedad. Lastimosamente parte de sus recursos y fortalezas las pierde en la contienda contra los otros enemigos sociales que llegaron con la enfermedad y que complican seriamente el pronóstico de vida equitativa, justa y sostenible.

 

 

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Uno de los grandes "baches" en el que se debate la vida contemporánea y que paulatinamente está ingresando al camino del adormeci...